En el velo
de las Tres Divinas Personas
me vea yo
envuelto,
que ni
herido ni preso
ni muerto
de los enemigos de mi alma,
cuerpo me vean vencidos,
ojos no me
vean
pies no me
alcancen
manos no me
ofendan.
Que tan
escondido me vea
ahora y
siempre,
noche y
día,
Como estuvo
el Divino Verbo
en el
vientre virginal de la Virgen María.
Amén Jesús,
María y José.

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